
Cómo un embarazo me llevó a crear mis empanadas de carne cortada a cuchillo perfectas
Tengo que confesarte algo: durante años, yo fui de las que siempre pedía las empanadas. O peor, le decía a alguien más que las preparara por mí.
La razón era simple y un poco vergonzosa: a mí no me salían.
Perdí por completo el toque cuando estaba embarazada de mi hija Dana. Como la cebolla me daba una acidez terrible, mis empanadas eran un intento triste solo con morrón y carne. No eran lo mismo. El sabor, el alma, se habían perdido.
Hasta que un día me planté y me dije: «Basta. Tengo que lograr hacer la mejor empanada». Y ahí empezó mi aventura. Fui viendo y probando recetas tras recetas, combinando secretos de un lado y de otro, buscando ese equilibrio perfecto entre la masa, el relleno y, sobre todo, la jugosidad.
Y finalmente, después de mucho amasar y hornear, llegué a esta receta.
La que hoy te comparto. Esta no es cualquier receta de empanadas; es mi receta. Es el mapa de un tesoro que me costó encontrar.Si yo pude pasar de ser «la que pide empanadas» a sentirme orgullosa de las que salen de mi horno, te aseguro que tú también puedes. ¡Vamos a cocinar!🛒
Ingredientes(Para unas 15-18 empanadas)
- • 1 paquete de tapas para empanadas (recomiendo las de hojaldre para horno, ¡quedan espectaculares!).
- 700 gr de un corte de carne tierno y con algo de grasa (Roast beef o paleta son mis favoritos)
- 2 cebollas grandes
- 1 pimiento morrón rojo
- 2 cebollas de verdeo (la parte verde la guardamos para el final)
- 3 huevos duros
- 2 cucharadas de grasa bovina o aceite de girasol
- 1 cucharada sopera de pimentón dulce (¡que sea de buena calidad!)
- 1 cucharadita de comino molido
- Sal y pimienta negra recién molida a gusto
• Mi Nota: La clave de la jugosidad es la proporción: usa casi la misma cantidad de cebolla que de carne en volumen. ¡Confía en mí!
Paso a Paso (La Guía sin Complicaciones)
- . El Corte Preciso: Con un buen cuchillo, corta la carne en cubos chiquitos, de no más de medio centímetro. Pica las cebollas y el morrón también en cubitos pequeños.
- La Base del Sabor: En una olla, derrite la grasa a fuego medio y cocina la cebolla y el morrón hasta que estén bien tiernos y transparentes. ¡Paciencia aquí, que no se quemen!
- La Carne y los Condimentos: Sube el fuego, agrega la carne y séllala hasta que cambie de color. Baja el fuego y suma el pimentón dulce, el comino, sal y pimienta. Mezcla bien para que todos los sabores se integren y cocina 5 minutos más.
- El Secreto de la Jugosidad: Retira el relleno del fuego y pásalo a un recipiente. Déjalo enfriar y llévalo a la heladera al menos 4 horas (idealmente, de un día para el otro). Este paso es innegociable, ¡es el truco para un relleno jugoso y fácil de armar!
- El Toque Final: Antes de armar, agrega al relleno frío los huevos duros picados y la parte verde del verdeo bien picadita.
El Armado y la Cocción
- El Momento del Repulgue: Rellena generosamente cada tapa de empanada. Humedece los bordes con agua y cierra la empanada. Haz el repulgue que te salga del corazón (¡o usa un tenedor, que queda genial!).
- Al Horno: Precalienta el horno bien fuerte (220°C). Coloca las empanadas en una placa, píntalas con huevo batido si te gusta un dorado más intenso y hornéalas por 15-20 minutos o hasta que las veas doradas y tentadoras.
El Toque «Milla Extra
- ¿Fritas o al horno?: Esta receta está pensada para el horno, pero si eres fan de las fritas, busca las tapas específicas para freír y ¡adelante! El relleno funciona de maravilla para ambas cocciones.
- Un toque de papa: En algunas provincias del norte argentino le agregan a la carne una papa pequeña cortada en cubitos mínimos y hervida previamente. Le da una textura increíble.
- Un guiño a mis raíces: Y aquí, un secreto que une mis dos mundos. En Paraguay, la versión más popular es frita y la masa es completamente diferente: se hace con puré de mandioca. Se llama «Pastel Mandi’o» y es, sinceramente, mi empanada favorita en el mundo. ¡Una receta que prometo compartir muy pronto en el blog!
- ¿Congelarlas?: Puedes congelar las empanadas crudas, bien separadas en una placa. Una vez congeladas, las guardas en una bolsa y tienes una cena increíble lista para cualquier momento.
¡Ahora te toca a ti!
Y esta es mi versión de un clásico que nunca pasa de moda. Espero que la disfrutes tanto como yo disfruto preparándola.
Gracias por estar aquí. Hasta pronto..




